En esta foto podemos observar una gran mano que simboliza la Mano de Dios. Dios quiere constantemente acercarse a cada uno de nosotros para darnos su amor, su fuerza y su confianza. En la otra pared está escrito el comienzo del Magificat: "Proclama mi alma la grandeza del Señor". Esta frase de María nos recuerda que ella siempre está presente para acompañarnos con su maternal protección.