Inspirado en el texto Jn 9, pretendemos que el Centro sea un lugar dónde el joven a partir del encuentro con Dios, pueda descubrir su propia ceguera e iluminar su vida desde las claves del Evangelio, fuente de agua viva. Además, se trata de que el joven identifique en sí el significado que Juan da a la palabra Siloé: "Enviado". Y es que el joven está llamado a ser un enviado, un portador de Dios que con su vida ilumine a otros para que éstos puedan descubrir su ceguera y el lugar donde curarla.
Hoy son muchos los que buscan ver y en cambio andan perdidos sin saber muy bien que hacer. Sienten que le pueden sacar más partido a la vida, que tiene que haber algo más que realmente merezca la pena. A todos esos que siguen buscando les ofrecemos a Jesús de Nazaret, aquél que nos ha dado la vista y llena con su amor y amistad nuestra vida. |